jueves, 7 de abril de 2011

turismo de monte plata

Ecoturismo en Monte Plata


Monte Plata comprendió, por fin, que de nada vale saberse una provincia “cenicienta” en lo que se refiere a promoción e inversión en el área turística y quejarse por ello si los lamentos apenas traspasan sus fronteras.

Cuando las autoridades y los emprendedores locales decidieron que era hora de unir esfuerzos para explotar y promover los recursos naturales que poseen, está pasando lo siguiente: la provincia ha revolucionado el concepto ecoturístico y lo ha llevado a su más alto nivel.

Cuatro de sus más jóvenes proyectos le sirven de testimonio: Saltos de la Sabana, Don Sergio, EcoClub y Campo Aventura. 1) 2) El auge y promoción de los proyectos ecoturísticos que hoy exhibe Monte Plata forman parte del Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible Monte Plata 2016, que impulsa el senador de la provincia, Charlie Mariotti, junto a organizaciones comunitarias y empresarios locales o relacionados con la provincia.

De la iniciativa, que nació oficialmente en el 2007, Mariotti valora el proceso despolitizado con que se manejan los proyectos y la recepción de los habitantes de Monte Plata.

La ruta esmeralda
Para Sergio Brito, presidente de la Federación de Empresas Ecoturísticas de la Provincia de Monte Plata, hay una diferencia entre un producto ecoturístico y un recurso natural.

Monte Plata se esfuerza, en estos momentos, por convertir sus recursos en un producto ecoturístico y lo hace con un compromiso que raya la obsesión y donde la naturaleza comparte protagonismo con la gente: “No hay turismo sin comunidad”, dice Brito. “La gente de alguna manera es el producto”.

Saltos de la Sabana
Uno de los secretos mejor guardados de la provincia, de gran belleza escénica y facilidad de recorrido. Son siete y corren a lo largo del río Sabana a su paso por el paraje Sabana del Estado, ubicado en la sección Antón Sánchez del municipio Bayaguana, y son la mayor atracción del complejo ecoturístico Saltos de la Sabana, que fundó y administra Miguel González, quien, obsesionado desde siempre con la ecología, contempla convertir el lugar en un santuario que lleve el ecoturismo a su máxima expresión. “La idea es avanzar en esa línea, ir perfeccionado ese concepto.

Por eso tratamos de lograr la certificación, para eliminar al máximo los desechos no biodegradables y en la medida de lo posible ir convirtiendo esto en un verdadero proyecto ecoturístico”, señala Miguel.

Así, dice, prefiere techar con yagua aunque le dé mucha brega y prefiere no tocar las orillas del río para impactar lo menos posible el medio ambiente.

Con apenas dos años abierto al público, don Miguel ofrece rutas y paquetes completos a los visitantes -preferiblemente grupos, por logística-, que incluyen: alojamiento en cabañas ecológicas, recorridos en jeep con paradas demostrativas en fincas de cacao y café, visitas a las cavernas y montañas de los alrededores, senderismo, ordeño de vacas, ‘tubing’ sobre el río, ‘mountain bike’ y visitas a un huerto de plantas medicinales y a un módulo apícola.

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